Ayudaría fuerza laboral femenina al crecimiento económico nacional
Contraportada // Redacción
La fuerza laboral femenina es una herramienta que no ha sido bien aprovechada en nuestro país, pues de abrir más espacios laborales para este género se podría lograr una escalada económica sin precedentes, aseguró Nadine Gassman Sylbermann.
“Sabemos que el crecimiento de México depende en mucho de la posibilidad de incorporar a las mujeres en el mercado formal de trabajo, y en México el promedio es de los más bajos en Latinoamérica; si lográramos incorporar 8 o 12 millones de mujeres en el mercado laboral, estamos hablando de una reserva de talento y capital humano para hacer crecer al país”, expuso la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres.
Gassman Sylbermann ofreció una conferencia magistral durante su intervención en el foro “Contribución de la Autonomía Económica para la Igualdad Sustantiva”, celebrado en la Facultad de Economía de la UANL, que contó con la participación de expertos e investigadores en la materia procedentes de más de 10 entidades.
Refirió que de acuerdo a cifras oficiales más de 12 millones de mujeres están interesadas en incursionar en el mercado laboral para lograr su autonomía económica pero bajo un esquema de ecosistema de empoderamiento que les permita beneficios de protección para ellas y los familiares bajo su tutela.
“Las mujeres quieren tener autonomía económica y están dispuestas a ocupar plazas laborales, pero necesitan dejar a sus seres queridos cuidados y seguros, porque las mujeres en este país trabajamos el triple que los hombres solo que no nos pagan por hacer ese trabajo (lavar, planchar, cocinar).
En el primer panel enfocado a exponer mejores prácticas, la doctora Priscila Salas Espinoza, consejera del INMUJER en Sinaloa, destacó el caso de Islandia como el mejor país en donde se aplica el concepto de igualdad sustantiva de forma sindicalista, modelo que se replicó en la Ciudad de México para beneficiar a cientos de enfermeras del sector salud.
“Islandia es el mejor país para vivir en caso de ser mujer, pues tiene una tasa de sindicalismo del 90 por ciento , porque entre más alta sea la tasa de sindicalización en un país, más alta también será su tasa en el nivel de desarrollo humano”, destacó.
Salas Espinoza aseguró que en nuestro país, cuando alguna mujer llega a acceder a un trabajo remunerado, este le ofrece condiciones laborales precarias (sin prestaciones) muy distintas al sector masculino.
Para la maestra Carolina Santos Segundo, los estereotipos machistas que aún se presentan en muchas comunidades rurales e indígenas, promueven la violencia contra el género femenino.
“Porque ya el sistema está establecido, y te dicta que las mujeres son las que se quedan en el hogar, que resuelven los problemas de la casa, cuidan y crían a los hijos y preparan la comida. En automático, desde que nacemos, nos enseñan que ése es el rol de las mujeres.
“Algo que el sistema educativo debería abordar es hablar de la violencia contra las mujeres y cómo evitarla. Pues se estima que el poder de la mujer está en la cocina, y el del hombre en todas las cosas donde no se ha reconocido el aporte de la mujer”, reiteró.
ASPECTO ECONÓMICO
Durante el mismo evento, la investigadora económica Joana Chapa Cantú, compartió cifras extraídas de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, que exponen y ponderan la fuerza laboral femenina en nuestra entidad como el hecho de que la tasa de participación porcentual femenina creció 15.7 puntos porcentuales en los últimos 10 años.
Sin embargo, la también directora del Centro de Investigaciones Económicas de la UANL, también destacó el hecho de que el 54.8 por ciento de las mujeres económicamente activas no cuentan con un trabajo formal.
“Son cifras buenas, pues la tasa de participación económica estatal es similar a la nacional, un 45 por ciento, pero sigue siendo superior la tasa masculina con un 76 por ciento, por eso es necesario cerrar brechas, lo que nos habla de un potencial de talento humano que no estamos usando en el país para generar más riqueza y crecimiento”.
La catedrática aseguró que situaciones como la expuesta prende la alerta sobre la vulnerabilidad de la mujer, pues al desempeñar más trabajo que su contraparte, mucho del mismo sin goce de sueldo, esta tiene menos tiempo para el disfrute de vida.
Durante el cierre del evento, la doctora Margarita Emilia González Treviño, concejera consultiva en Nuevo León del INMUJER, enfatizó la necesidad de reflexionar en los temas expuestos y trabajar en conjunto para generar las políticas necesarias y reducir la brecha de la desigualdad de género en todos los ámbitos para lograr en el corto plazo el que la labor femenina gane más reconocimiento y tenga acceso a más beneficios económicos
