Exigen justicia para Lupita asesinada presuntamente por su esposo y su suegra frente a su hijo de tres meses.
Contraportada // Redacción
A casi un mes de que Lupita fue asesinada presuntamente por su esposo, los habitantes de San José El Vidrio, en el municipio de Nicolás Romero en el Estado de México, exigen justicia, pues fue asesinada frente a su hijo de tres meses en complicidad con su suegra.
Verónica Guadalupe Benítez Vega, la recuerdan por su buen humor, humanismo, amor a su familia y sencillez, pero ahora el pensar en ella sólo causa profunda tristeza, coraje e impotencia en familiares y amigos.
La luz que irradiaba la joven de 21 años, quien estudiaba Ingeniería Química en la FES Cuautitlán, se apagó para siempre el 6 de julio pasado. Ella fue brutalmente asesinada entre las 10 y 11 de la mañana a manos de su esposo y de su suegra, según testigos y familiares.
Esa mañana, la hermana mayor de Lupita, Juana Isabel, recibió una llamada anónima que le alertó de una tragedia con su hermana por lo que corrió a su domicilio, pero antes de llegar la halló tirada en la calle, con una roca ensangrentada a un costado, cubierta con una sábana y con su suegra a un lado, quien solo le dijo que su hijo y el bebé estaban en el kínder dónde él trabajaba en la cooperativa.
A los pocos minutos, el agresor apareció con la ropa ensangrentada, acompañado por un directivo de la escuela.
Hace cuatro años Lupita comenzó una relación sentimental con Luis Ángel Reyes Jiménez, quien llegó a ese pueblo con sus padres y dos hermanos, pero Luis Ángel y su madre, Gabriela Jiménez, pronto protagonizaron discusiones, altercados violentos y amenazas, aseguran vecinos de la comunidad.
El miércoles 12 de julio fue la audiencia de control en la que Reyes Jiménez fue vinculado a proceso gracias a las declaraciones de dos testigos de la discusión en vía pública, quienes refirieron que vieron a la madre de Luis Ángel jaloneando a Lupita, quizás con intención de arrebatarle a su bebé.
Tras los hechos, el presunto feminicida dio declaraciones diferentes, primero dijo que ambos fueron asaltados, luego que se trataba de un intento de secuestro del bebé, luego que una camioneta le pasó encima a Lupita y le destrozó la cara, pero nada de eso fue creíble, pues corrió ensangrentado al kínder donde trabajaba y -según testigos- los niños lo vieron entrar al baño y lavarse las manos.
Ante este feminicidio la organización “Ni una Menos Chihuahua” también ha alzado la voz para exigir justica para la joven, asesinada a manos de su propia familia.
