POLÍTICA Y GENTE

Por Pedro García
El presidente López Obrador ha llamado al PRI a votar por la Reforma eléctrica y retomar el camino andado antes del denominado periodo neoliberal: desincorporación de paraestatales y privatización de ellas; reducción del Estado, es decir, desocupar burocracia y bajar el gasto corriente, jamás llevado a cabo, porque el presupuesto se desvió a organismos autónomos, equiparable a un gabinete paralelo, en cuanto al uso del presupuesto.
Antes, había un régimen de economía mixta con participación gubernamental, para enojo del empresariado (recordad el discurso diario de las cámaras del sector privado regiomontano, por ejemplo). También se le denominaba Nacionalismo Revolucionario.
Llegó Salinas y a su régimen lo llamó el liberalismo social con el predominio de la privatización aunque debe reconocerse que se resistió a entregar PEMEX y la CFE como lo exigía la Coparmex, aunque poco  faltó para ello.
A nosotros no nos sorprende la forma de gobierno de AMLO porque su tendencia estaba más que advertida, no ha engañado a nadie. Vamos, ni siquiera el PAN y los articulistas de los diarios de la Ciudad de México pueden darse por sorprendidos. Las cúpulas empresariales menos; por ello, esas élites siempre financiaron los ataques contra López Obrador.
En cuanto al PRI, los zorros de la política, siempre tuvieron bien claro lo que habría de ocurrir con AMLO en el poder en donde, ¡véase ahora¡, su particular posición (estratégica) en la Cámara de Diputados, un sitio de privilegio para el partido más defenestrado, origen de todos los “males” del país y con la mayor expedición de “esquelas” político-electorales en los últimos 30 años.
Pues bueno, sucede que los hijos de tal por cual (así señalados en la opinión pública), tienen en sus manos, en sus votos, la supervivencia del régimen obradorista enfocado en la economía mixta y el Nacionalismo Revolucionario.
El PRI es una bisagra vital para López Obrador quien, en calidad -también-, de zorro de la política, le soba el lomo al sistema priista mediante (¿concerta?) concesiones, con el otorgamiento de posiciones privilegiadas, desde la facilitación que dio para que Dulce María Sauri Riancho quedara en la Presidencia de la directiva de la Cámara de Diputados, por sobre el derecho del Partido del Trabajo, por ejemplo, entre otras muestras de “amistad” que AMLO ha estado brindando a personajes tricolores incorporándolos a su proyecto.
Ni para qué comentar el tardadísimo proceso judicial del caso PEMEX-Lozoya y sus derivaciones, en donde nadie en el PRI sufre ni se acongoja, verdaderamente, por su destino en el corto plazo. (Los panistas son los únicos que padecen, ¿verdad Videgaray?).
Los jefes del sistema priista van a seguir durmiendo tranquilamente, gracias a los devaneos, amoríos políticos pasajeros de AMLO.

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