Kleroterion: Si lastimas a uno, lastimas a todos, UNAM

Kleroterion 

Por  Waldo Fernández 

Como todos sabemos, la Universidad Nacional Autónoma de México, es sin duda, de las universidades más importantes en América Latina y de varias partes del mundo, con sus 108 años de trayectoria ha impulsado miles de profesionales en todas sus carreras, que, sin duda, han forjado y aportado muchísimo a esta Nación, por lo que ubica entre una de las dos mejores universidades en Iberoamérica, superando a universidades españolas, de acuerdo al ranking QS World University 2019.

La UNAM es una demostración de lucha, constancia y compañerismo, como el que dio origen a su porra, a través de su autor Luis Rodríguez, apodado “Palillo”, en los años 40, quien pertenecía a la preparatoria San Ildefonso, el cual se encargaba de negociar con los encargados de los cines aledaños Río, Venus y el más cercano el Goya, el acceso a estudiantes de la prepa en horarios de clases, por lo que los jóvenes cuando se iban de pinta al cine, gritaban ¡Goya! y con el tiempo se agregaron las palabras ¡cachun!, ¡cachun! ¡ra, ra!, que se refería cuando una chica accedía a acompañarlos al cine, ya que la palabra ‘cachún’ equivalía a ‘cachondear’, por lo que surge a través de la hermandad y la lealtad de estudiantes la curiosa porra universitaria.

Otro dato muy importante es que la UNAM cuenta con tres mexicanos ganadores del premio Nobel, en 1982, el diplomático Alfonso García Robles; en 1990, el escritor Octavio Paz y el químico José Mario Molina Pasquel y Henríquez en 1995.

Hoy en día tiene 349,515 alumnos, 30,310 de Posgrado, 204,191 Licenciatura, 114,116 Bachillerato y 898 en la Facultad de Música, así como 40,578 académicos, 41 programas de posgrado con 92 planes de estudio de maestría y doctorado, 123 carreras, 36 carreras técnicas, 15 facultades, 8 escuelas nacionales, 9 planteles de la Escuela Nacional Preparatoria, 5 planteles del Colegio de Ciencias y Humanidades, 34 Institutos, 14 centros de investigación y

10 programas universitarios, teniendo representación en todos los estados, además de Canadá, España, Costa Rica, Estados Unidos y hasta China, lo que la convierte en un semillero de talentos y profesionales con vocación de servir y ayudar a sus familias y a su país.

Sin embargo, en estos días hemos visto una serie de problemáticas que manchan su excelencia y exhiben las carencias y necesidades de la universidad, comenzando principalmente por la inseguridad y el respeto a la valiosa autonomía que tienen los estudiantes y los todavía grupos porriles, que no hacen más que lastimar a toda la comunidad estudiantil.

Este conflicto comenzó en el Colegio de Ciencias y Humanidades, plantel Azcapotzalco, cuando a finales de julio se difundió que la directora había permitido que se borraran murales, lo que los estudiantes señalaron como una privación a la libertad de expresión y difusión, posteriormente se realizó una inadecuada publicación de horarios escolares y otras medidas que la directora quería imponer, por lo que se manifestaron en una asamblea con un pliego petitorio que contenía el esclarecimiento del presupuesto escolar, la restauración del acervo mural, la asignación de profesores y horarios, y castigo a profesores y administración abusivos y deficientes; como no se tuvo respuesta ni presencia de la directora se tomaron las instalaciones, donde sujetos encapuchados agredieron a los alumnos que se manifestaban al interior y exterior del plantel. Fue entonces que hasta el 31 de agosto se comunicó que la directora Guadalupe Márquez había presentado su renuncia al rector Enrique Graue Wiechers, lo anterior demostró que con la unidad de los estudiantes se pueden mejorar las realidades en sus planteles.

Paralelo a esto, el tema de la inseguridad en toda la UNAM iba creciendo, tal es el caso de la estudiante Miranda Mendoza del CCH, plantel Oriente, que fue levantada fuera de las instalaciones, para ser asesinada y calcinada, lo que avivó la lucha de protesta contra la inseguridad, fue entonces que estudiantes de bachilleratos y licenciaturas de la UNAM convocaron a una marcha el 3 de septiembre para exigir mejoras en la educación y seguridad en los planteles.

Desgraciadamente esta marcha pacífica y sustentada con dirección a la explanada de rectoría, terminó con un ataque de supuestos porros, muchos encapuchados y armados de palos, tubos, varillas y cuchillos, recibiéndolos con piedras, petardos y bombas molotov, mientras que el personal de seguridad UNAM, no hizo más que observar los hechos, resultando seis jóvenes heridos, dos de gravedad, dando de nueva cuenta que los estudiantes convocaran a asamblea para realizar acciones en repudio a las agresiones y en solidaridad con los lesionados. Es así como cuarenta planteles suspendieron clases y fueron tomadas las oficinas de la Dirección General del CCH, por jóvenes que exigían nada más que la seguridad que todo estudiante debe tener.

Por consiguiente y de manera muy eficaz, las autoridades universitarias están expulsando a los delincuentes y realizando una investigación a fondo para castigar a los agresores, sean o no universitarios, tan es así que la propia Cámara de Diputados condenó de manera enérgica la violencia contra estudiantes y pidió a las autoridades capitalinas identificar a los llamados “grupos porriles” y adoptar medidas para su desarticulación, respetando la autonomía universitaria, favoreciendo el diálogo entre autoridades y la comunidad estudiantil.

Concluyo diciendo que ser joven es tener la llama del deseo del cambio y de un mundo mejor más encendida que nunca, pues de ella depende el futuro de México y en general de la humanidad, y así lo vimos en la marcha del 5 de septiembre, donde más de 30 mil alumnos marcharon y llegaron a la rectoría de la máxima casa de estudios, para exigir mayor seguridad y la salida de porros de esa institución con el pliego petitorio que incluyó: correcta asignación de los docentes, conocer el historial previo de los candidatos a la dirección, no intervenir en las expresiones político-culturales de la comunidad estudiantil, solucionar los problemas de seguridad en el exterior e interior de los planteles, atender las denuncias de acoso, transparentar en el manejo del presupuesto público, acciones inmediatas para expulsar grupos de porros y a quienes los protegen, dichas

peticiones ya fueron reconocidas como aceptables y atendibles por parte de la UNAM por lo que se enaltece la apertura y disponibilidad de las autoridades.

Confío y hago un llamado a todos a que este tipo de marchas y protestas se sigan realizando sin violencia, pero a que sigamos alzando la voz cada uno desde nuestras trincheras, apoyando y aportando a tener en el país instituciones más sólidas, justas, eficientes e incluyentes, recordando que ser universitario no es una institución, es una ideología, ya que todas y cada una de las universidades del país, somos una fuerza, por lo que en todos los estados debemos adoptar como nuestra la problemática de la UNAM.

Es necesario que los universitarios de todos los rincones de México nos unamos con la vocación humanística, con la que Don José Vasconcelos asumió la rectoría de la UNAM en 1920, cuando existía una gran fe en la patria, postrando sus palabras que se volverían en el lema fundamental de la Universidad Nacional Autónoma de México, “Por mi raza hablará el espíritu” y sobre todo entendiendo que “si lastiman a uno, lastiman a todos” … ¡GOYA! ¡GOYA! ¡CACHUN, CACHUN, RA, RA! ¡CACHUN, CACHUN, RA, RA! ¡GOYA! ¡UNIVERSIDAD!.

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