EL PRECIO DE LA VERDAD… Kleroterion por Waldo Fernández

Kleroterion

Por Waldo Fernández

Durante mi trayectoria como diputado federal defendí y postulé una infinidad de temas, pero sin duda, uno de los que respaldé a cabalidad durante dos años, fue el estar a favor de las fuerzas armadas.

Dentro de mi trinchera como legislador y como presidente de la Comisión Bicamaral, afirmé que no había voluntad política para trabajar por un marco legal que diera certeza sobre el actuar de las fuerzas armadas, por lo que hubiera considerado un fracaso rotundo para la legislatura y para mí en lo personal, ya que esta tema pasó por un trastorno de bipolaridad debido al doble discurso, por lo que no se podía avanzar en ella y darle a las Fuerzas Armadas ese marco jurídico que requerían, por un lado muchos gobernadores del país aplaudían a las Fuerzas Armadas y pedían abiertamente que se realizara, pero en los hechos en la Cámara de Diputados no pasaba nada.

En mi análisis postulé que tendría que pactarse un plazo para que las Fuerzas Armadas regresaran a sus cuarteles y así dejar a un lado tareas que no les corresponden, necesitábamos parámetros para el uso de la fuerza, ya que a once años prácticamente de estar las Fuerzas Armadas trabajando en tareas de seguridad, ya traían un desgaste normal y natural, asimismo, era necesario dotar de un marco legal que diera certeza jurídica no sólo a ellos, sino a la sociedad; también defendí, que era vital el apoyo de las fuerzas armadas en tareas de seguridad, ya que no existía una política profesional que supliera las labores que realizaban, además era indispensable que los gobiernos estatales y municipales apremiaran la capacitación y profesionalización de sus policías.

Cuando fui nombrado presidente de la Comisión Bicamaral de Seguridad Nacional, tenía como función principal el control y evaluación de las políticas públicas y las acciones vinculadas con la viabilidad del Estado, mi trabajo lo realicé sin una línea o compromiso político, sólo bajo la convicción de avanzar en lo que más sirva a la

nación mexicana, puesto que tenía muy claro que en esta Comisión debía construirse Patria, por lo que mi prioridad fue trabajar para favorecer un marco legal propicio para que las fuerzas armadas continuaran con su labor al frente de la seguridad nacional, así como promover la cultura de la seguridad identificando en primera instancia la diferencia entre seguridad nacional, seguridad pública y seguridad interior, explicando sus alcances, pros y contras, que muchas veces se confundían por la ciudadanía y hasta por autoridades estatales y municipales, entendiendo a la seguridad pública como aquella que está enfocada a la protección del individuo, mientras que la seguridad nacional atañe a todos los riesgos que afecten o pongan en duda la viabilidad del Estado, reconociendo que hay una línea muy tenue en ambas que a veces se entrelaza, como el tema de la delincuencia organizada, es un tema de seguridad nacional, pero que tiene su origen en la seguridad pública.

Estuve convencido que se tenía que fortalecer la visión que existía sobre las fuerzas armadas y dentro de esta comisión pude generar ámbitos correctos para explicar cómo estas instituciones actuaban de la mano para el fortalecimiento de la viabilidad del Estado mexicano.

Trabajé de la mano con otras instituciones involucradas en la seguridad nacional, con el Poder Ejecutivo, Secretaría de Gobernación, PGR, la Secretaría Técnica de Seguridad Nacional, así como de la Secretaría de la Defensa Nacional, exponiendo que los temas de seguridad nacional trascienden cualquier interés personal y de partidos políticos, por lo que no se debía lucrar políticamente con ellos, lo cual protegió el diálogo.

Para este tema siempre navegué contra corriente, hasta de mi propia bancada, cuando ellos estaban en contra, me sostuve siempre a favor, anteponiendo el ejemplo de mi estado, Nuevo León, ya que no hubiéramos salido de la problemática en la que estábamos si no hubieran participado las fuerzas armadas, la sociedad civil y el gobierno; participé desde la sociedad civil atendiendo víctimas de secuestro y extorsión, y las historias de las personas que fueron vejadas por la delincuencia

organizada son de verdadero terror, entonces tuve como responsabilidad primordial reconocer a las fuerzas armadas y sobre todo por rescatar a mi estado.

Fue entonces que después de tanto trabajo, finalmente el dictamen fue votado a favor por la Comisión de Gobernación, para después pasar al pleno de la Cámara de Diputados donde también fue aprobado, recuerdo muy bien que el exhorto a todos los partidos políticos a trabajar juntos para sacar esta ley, lo hice público en un programa de televisión en octubre de 2016, era uno de mis objetivos prioritarios desde que tomé el cargo de diputado, en ese sentido con la Ley de Seguridad Interior cumplí mi deber patriótico como legislador, estoy seguro que con esta reforma fortalecimos las instituciones del país.

Es muy importante reiterar que durante estos dos años de activismo a favor de las fuerzas armadas basé siempre mi tesis justo en lo que hoy dice el presidente electo, recordando que incluso cuando voté a favor de la ley, fui agredido públicamente hasta por compañeros de la bancada y del frente, pero siempre sostuve esta tesis de que no podíamos estar sin las fuerzas armadas y hoy el presidente entrante Andrés Manuel López Obrador me da la razón, ya que no hay más opción que dejar al Ejército y a la Marina en las calles haciendo labores de seguridad pública, mientras no se consolide a la Policía Federal, asegurando que sin ellos no podríamos enfrentar el problema de la inseguridad y la violencia que hoy vivimos, por lo anterior estoy convencido que hice muy bien “al casarme con mi congruencia, es el precio de la verdad y no sólo lo digo yo”

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