Kleroterion: Seguridad Pública, Interior y Nacional por Waldo Fernández

KLEROTERION

POR: WALDO FERNÁNDEZ

Durante muchos meses, años e incluso durante varias legislaturas hemos venido escuchando grandes y ríspidas discusiones respecto al tema de la seguridad, sobre todo el gran debate en sus tres definiciones fundamentales:

Primera, Seguridad Pública, que de acuerdo al artículo 21 Constitucional y 2 de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, es una función a cargo de la Federación, las entidades federativas y los municipios, que tiene como fin salvaguardar la integridad y derechos de las y los ciudadanos, así como preservar las libertades, el orden y la paz pública.

Segunda, Seguridad Interior, que consiste en la condición necesaria que proporciona el Estado para el desarrollo de la Nación, mediante el mantenimiento del Estado de Derecho.

Tercera, Seguridad Nacional, que de acuerdo al artículo 3 de la Ley de Seguridad Nacional, se refiere a las acciones destinadas de manera inmediata y directa a mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano, que conlleva a la protección de la nación mexicana frente a las amenazas y riesgos que enfrenta nuestro país. Busca la preservación de la soberanía e independencia nacional y la defensa del territorio. El mantenimiento del orden constitucional y el fortalecimiento de las instituciones.

Asimismo, la defensa legítima del Estado Mexicano respecto de otros Estados o sujetos de derecho internacional.

Sin embargo, se ha mencionado también el término de “seguridad humana”, dentro de todos estos debates.

En esta época de campañas políticas, sin lugar a dudas el tema prioritario es y debe ser la seguridad, ya que es un tema que sigue lacerando a la sociedad y más allá de las buenas voluntades y plataformas políticas, seguimos hasta la fecha con una de las problemáticas que más aquejan al ciudadano, la inseguridad en todas sus modalidades, niveles y tipos.

Con toda la experiencia como servidor público, pero sobre todo como ciudadano, estoy convencido que el político que logre ponerse en los zapatos de la ciudadanía y entender el temor que sienten las personas al salir a las calles, al no estar seguros en sus colonias, el vivir rodeado de asaltos, tiroteos, narcotráfico, secuestro, extorsión, entre otros, el entender el miedo que se tiene por saber que existe la posibilidad de que no van a regresar a sus hogares, por alguna situación de inseguridad, es lo que se antepondrá definitivamente en la decisión del elector, para votar por algún político, mas allá de partidos, estructuras y candidatos.

Por su parte, parece que a veces tanto discurso y demagogia, así como la agresión a las instituciones encargadas de la seguridad, no han logrado provocar una verdadera conexión con la posibilidad de generar simpatía por las mismas, por lo que es muy común votar por la persona y no por los verdaderos proyectos de procuración de justicia y fortalecimiento a las instituciones encargadas de brindar seguridad a la Nación y a la ciudadanía.

Es por esto que el discurso de los candidatos tiene que ser claro, sencillo y contundente. El Estado en cualquiera de sus formas tiene la obligación fundamental de brindar seguridad a los ciudadanos, ya que para eso fue formado, dando resultado a que la gente haya renunciado a su individualidad, dando paso a la colectividad plasmada y regulada en constituciones, acuerdos ciudadanos y en contratos sociales.

Finalmente estamos ciertos que el tema de la seguridad es sin lugar a dudas el asunto que más duele a los mexicanos, incluso por encima de la corrupción y desempleo, concluyendo que “la corrupción indigna, pero la inseguridad lastima”

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